Hasta cuando

La búsqueda continua

El virus que actúa como la peste de otros tiempos, llegó para quedarse de manera incesante, multiplicadora y asesina.

Se estanca y luego reaparece más agresivo que antes y no hay país con capacidad de detenerlo. Aseguran los expertos que mientras no aparezca la tan anhelada vacuna, la humanidad estará sometida.

La principal razón es la indisciplina social. No hay forma de meter a la cárcel a los miles que no respetan las medidas de prevención. Y menos cuando hay presidentes de naciones con un grado de ignorancia y terquedad tan extrema que podría decirse que están desquiciados. Se oponen a las medidas de cuarentena, tapaboca y distanciamiento social.

Trágico dilema hoy: o la plata o la vida.

Mientras tanto, crecen los ríos de gente reclamando ayuda ante el desempleo creciente y la disminución de los ingresos de quienes aún tienen un puesto de trabajo o han caído en la economía del rebusque.

Los gobiernos extienden ayudas a los más abandonados y los empresarios extienden la ponchera como oportunistas sin piedad. Ni que decir de los banqueros, que sin arriesgar un solo peso “hablan de pérdidas” y también reclaman ayuda para estos infelices desnaturalizados y perversos traficantes de la miseria humana.

¿Quién les pone él tate quieto?

Por ahora triunfan los neoliberales de corte salvaje acolitados por los gobiernos de turno.

Tarea grande para quienes creemos en un cambio social y económico inspirado en la justicia social y un modelo económico solidario.